Tengo dos monedas en los bolsillos por si un día la vida se pone en venta y tengo que comprártela a ti… ¡¡sólo para ti!! -te la debo, por la que me das. Arreglamos cuentas-
Tengo una sonrisa inédita camuflada en mi interior que nada más me pide salir cuando escucha llorar a tu temor.
Tengo una grabación en mi mente con tu risa para despertarte con ella las mañanas donde todavía quedan lunas. Todavía quedan penas.
Tengo un dossier con cosas por hacer y algunos momentos –muchos, ¡qué digo!- para hacerte soñar. Aprendas a hacerlo.
Tengo unas líneas que se llaman Lucía y puedes llamar Lu a cada golpe de recuerdo que te inunde el miedo.
También tengo una foto contigo, pero sin mí, que cuelga en mi retina y observo cada día lo feliz que era -soy- cuando te siento cerca.
Tengo cien monstruos debajo de mi cama que sólo se van al dedicarme una canción de tu respiración corriente. Una mirada –positiva-.
Además, tengo guardada una ruta por el camino más largo y un temor a perderme. Y una esperanza a que tú te encuentres.
Tengo dos palabras en inglés que me cantan para recordar(te) cada vez que yo me olvido –Para ti-.
Tengo 365 días de cumpleaños multiplicados por dos dispuestos a que soplemos las velas pidiendo un deseo –que se cumplen-.
Tengo dos manos que te tocan la espalda y hablan por mí misma diciéndote un “sigo aquí, siempre”
Tengo la costumbre de tropezar con mis tacones y recurrir a ti cada vez que estoy en el suelo. Tengo, la fuerza suficiente para tirarte conmigo a él y levantarnos los dos –tú también lo haces, ¡te levanto!-
Tengo un papel del médico falsificado por mí donde, le doy a tu tristeza, la baja por depresión.
Tengo una composición que empieza por tu nombre, que habla de ti, que me rima a que me arrime y un sostenido que me mantiene cada vez que MI soy yo, pero tú, eres todo lo demás.
Tengo una sombra que te acompaña y un puñado de migas de pan que marcan tu camino…
…que yo te sigo.

0 comentarios:
Publicar un comentario