He descubierto que mis mayores sueños se dan ante el espejo.En ocasiones me coloco frente a él y, mirando sin mirar, imagino que vienes tú por detrás, haces de mi espalda tu tope y observas el cristal. Observas mis ojos por el cristal. -Ahora esos azules comienzan a tomar un poco de sentido-. Imagino sonrisas, cómo creamos un mundo, me cuentas planes y, dibujas corazones con el vaho. Así, pero sin quemarme la mirada física. Me pones la mano en el hombro, me hablas del miedo y nos reímos de nuestros gestos. Tus manos despeinan mi pelo, tu picardía me roza la nariz que tanta tiricia me da y, justo cuando quiero devolver el golpe con cosquillas, me muerdes la cara. Siempre, sin dejar de prestar atención al reflejo.
Mientras creamos y creemos, pienso:
“Tememos el momento de darnos la vuelta, de respirar el aire a contracorriente.
Sabes de sobra que nuestros ojos empezaron a hablar por nosotros hace mucho, mucho tiempo. Ocultar las palabras que sentimos nos hace protegernos, es la tela que compone nuestro denso abrigo de invierno. Quitárnoslo, sería morir de hipotermia…
…pero, déjame decirte, que el calor derrite y descompone. El hielo congela y mantiene. No está mal del todo desnudarse el alma y arriesgar. ¿Intentamos?”
Intento.
Me giro y no estás. He vuelto a soñar una vez más, he vuelto a inventar una historia…
…pero a veces los deseos se cumplen. Y tú y yo tenemos el primer paso hecho: nuestra mirada, hoy por hoy, también está separada…por un cristal. Nos mantiene el reflejo.
El siguiente paso es apostar.
Yo ya me he dado la vuelta, te estoy quemando tus pupilas con las mías…
Yo ya me he dado la vuelta, te estoy quemando tus pupilas con las mías…
… y tú, ¿quieres mantenerte frente a mí?
0 comentarios:
Publicar un comentario