viernes, 2 de septiembre de 2011

Volver, ¿Llora? No, perdona...

"Nunca llevo el corazón encima por si me lo quitan..."
Me ha pasado igual. Exactamente igual que aquella vez… y no sabéis qué tranquila estoy. Siento por dentro que estoy viviendo el comienzo de un recuerdo. Pero un recuerdo de los buenos, ¿sabes?
Hace meses, muchos meses, una patada golpeó mi panza dejándome sólo dolor. Y no hay más. El mecanismo posterior fue: levantarse, llorar, sufrir y sobrevivir en color negro. Así un día tras otro. Un día tras otro. Un día…tras otro. Hasta que, la mañana que cambió mi rutina, abrió mis ojos haciéndome ver que, sufría porque yo misma me lo provocaba, lo buscaba, lo necesitaba. No es raro, es así. Me refugiaba en el dolor e iba corriendo detrás de él… ¿para? Pues no lo sé, creo que era instintivo. Me vi de mierda hasta el cuello, tal cual lo cuento. Pensé, recapacité como buena tía coherente que soy y solté: “Las cosas están así.”
Y el ‘así’ era que él ya no me dolía. Me arañaba yo misma con pensamientos que no eran certeros para llorar mis heridas y excusarme de su marcha. A él ya no le quería Lucía (como-se-supone-que-le-quería-al-sufrirle). Quería mi rabia al no haber conseguido algo que… soñaba (me arriesgo a definirlo como tal). Quería mi sensación de fracaso reiterado, pero no el alma con el que yo suelo amar a la gente… ¿me pilláis? Ése era el que, en sus comienzos, sentía. Luego ya fue escondido, escondido, escondido por miedo… y se paró en seco sacándose su propio corazón (y no es el común, todos nuestros sentidos y fuerzas del sentimiento, tienen su propio motor) dejándolo latir paralelamente, sin ser conscientes. Sin creerlo más. Sin saberlo. Dispuesta, yo misma, a colocármelo en su pecho particular (suyo, mío, de los dos) justo en el momento que yo pensara en él sonriendo. Y llegó.
Esta vez igual. Exactamente idéntico.

La infelicidad del (des)amor, la mayoría de las veces, nos la buscamos nosotros mismos. No es tan disparatado, hablo en serio. Levántate hoy y no llores, siéntate en tu silla favorita y repite conmigo: LAS COSAS ESTÁN ASÍ. El ‘así’ sólo lo sabes tú y, créeme que encontrarás la salida. Tus problemas serán deshechos sólo cuando seas consciente de que tu espíritu siente de diferente manera a como sufres. No eres tú… y yo quiero que vuelvas a serlo. Como yo he hecho. Amar y querer con diferentes fuerzas que no sea el propio alma y corazón es jodido. Es muy jodido. Sólo te rasgan y desgastan el hueco que ellos ocupan... y eso no te conviene. Tú amas (no como un inicio, pero sí como una evolución) y no sufres, ¿sí? Simplemente es eso. Sólo cuando te des cuenta, comenzarás a sentir en ti la pasión del recuerdo. Del pasar página y, retroceder cuando quieras sin necesidad de emborronar la tinta con agua salada.

Me encantan los comienzos: son la posibilidad de crear un camino que sólo tú ves cómo recorrerlo. Hoy empieza mi recuerdo. Esta historia será la protagonista de mi vista atrás conforme pasen los minutos y… sinceramente, me ha encantado experimentarla. He sido muy feliz, aún con la oscuridad de estos últimos momentos (qué sería de la vida sin las noches sin luz...)

Bienvenido, recuerdo…


…adiós, sufrimiento. Resígnate. Ha vuelto a ganarte mi alma la partida.

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