lunes, 19 de diciembre de 2011

Empapada en lágrimas

"Siempre había entendido que morirse de amor no era más que una licencia poética. Aquella tarde, de regreso a casa otra vez sin el gato y sin ella, comprobé que no sólo era posible morirse, si no que yo mismo, viejo y sin nadie, estaba muriéndome de amor."
Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez

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