Reordeno mi cuarto como mi vida lo hace conmigo. Y entre heridas de cajones encuentro un par de cosas tuyas: unas fotos que imprimí y un ‘te quiero’ que no sé dónde esconder. Queda tu perfume en mi pijama y las miradas al mismo cielo que siempre soñé poder vivir.Todavía sigue vivo tu fantasma de ilusión, me persigue y yo ya no sé dónde correr… tú te detuviste ante tanta velocidad de mi cuerpo. Los grilletes que acariciaban tus tobillos pesaban más que las lágrimas que derramé. En un juego de dos, siempre hay uno que gana las alas para volar. Y sí. Yo las he sacado de esta caja de cartón tirada en una esquina y sólo hay un par para compartir. Si vuelas tú, aquí quedo yo. Si vuelo yo, aquí te quedas tú (maldigo la creencia de verlas en tu espalda. De tu huída). A veces uno se eleva con las suyas propias... y te dejan corriendo sola en tierra.
Yo no sé si estoy despierta. No sé si estoy dormida. Tan sólo sé que sigo viva por si piensas en volver (a sentir).
Hoy sólo quiero abrazarte. Reinventar todos los recuerdos que adornan las paredes de mi habitación y empaparte a preguntas sin pronunciar un por qué…
…ha ocurrido -y así-.
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