miércoles, 15 de junio de 2011

Cerrando pasados. Abriendo futuros.


Observas el recuerdo y esta vez la cuenta se ha detenido. Has llegado al punto y final tan deseado.
También, al punto de partida tan anhelado.
Sientes las lágrimas ahí, donde más late la fuerza, en la garganta, y realmente te ves un poquito más cerca de alcanzar ese cielo que es tu futuro y, nunca, nunca, lo sentiste tan cerca.
“Ya está. Ya pasó, Lucía” te suspiras entre sonrisas y, realmente, eres consciente de que el verbo “Ser y estar” comienza ahora a formarte tu propio cuerpo.
Ser y estar. Repítelo.
Ser y estar.
Soy y estoy.
Sólo me faltaba mirarme en un espejo y darme cuenta de verdad cuál es el suelo qué piso. O mejor dicho: HAY SUELO EL CUAL PISAR.
Cierras los ojos ante el reflejo y comienzas a viajar. Esta vez, la maleta no carga el pasado, sólo te empuja hacia delante y sueñas.
Soñar.
O vivir. Puedes llamarlo como quieras.
Oyes tu propia voz en los oídos ajenos y también, sientes tus letras en papeles de todo el mundo. Tienes los días llenos de luces y cámaras con el consiguiente acción que jamás se detiene.
Acción… de (per)seguir.
Y cómo no, conseguir.

Agosto me recuerda eso que me confesó hace años: “Tu vida es cine. Es el momento de hacer del cine, tu vida.”
Pretendo hacerle caso a mis latidos. Confieso que nunca he tenido nada tan claro…
Vídeo: PRIMOS - Daniel Sánchez Arévalo FIN DE RODAJE.

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