He llegado a conclusiones a través de los pasos de la gente, y aunque a veces la velocidad me cambia aquello que quiero, nunca me varía el peso de lo que no deseo.
En una de mis teorías (ya sabéis que yo reflexiono mucho), me dispuse a saber el significado del AMOR de las personas que tenía cerca.
Según la RAE y tirando de términos técnicos, AMOR se define como:
"1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear."
No dista mucho de los pensamientos de mi entorno. Me asombra cuando, entre charlas, dice alguien: “Me gusta, estoy a gusto con tal persona, pero no estoy enamorada.” O, cuando te pregunta un amigo: “¿Estás enamorado?” y tú, pasando la mente hacia una persona, dices: “No” si no te provoca un sentimiento de ilusión en tus días.
¿Qué es el AMOR para las personas? Según me han demostrado, el AMOR es una necesidad de felicidad provocada por otro igual.
No voy a decir que estáis equivocados. No voy a decir que estoy en lo cierto. El mundo bebe de la subjetividad y, los pasos del avance cada uno los decide como quiere…
…pero sí que pienso, que si nos replanteáramos todos un poco más hacia dónde encaminar nuestras pasiones, todo aquello que nos duele, sería más llevadero.
El AMOR no sólo nos proviene de un hombre o de una mujer. El AMOR, siempre viene de la mano de aquellas cosas que nos hacen sentir vivos. COSAS QUE NOS HACEN SENTIR VIVOS, te repito.
Preguntadme a mí, ¿Estás enamorada, Lucía? Y yo te responderé que SÍ, desde el día que nací.
Vivo enamorada y apasionada del mundo que tengo.
Estoy perdidamente enamorada de algo tan sencillo como el olor de la lluvia o la tortilla de patata de mamá. También de la sonrisa de mi hermana, de Undiscovered de James Morrison, de una foto del verano, del número 4 por lo que detrás esconde, de los colores azul y naranja, del helado de fresa o de la risa.
Me enamora Junio, mis converse moradas y las punzadas en el estómago. Esas también, porque las caídas tienen valor cuando uno se levanta (y yo siempre toco lo alto, ya me conocéis).
De las personas me enamoro, sí, pero me enamoro del brillo de sus ojos, de las palabras que dedican al mundo durante el día, de las ganas que precisan al querer conseguir sus objetivos y de las cualidades personales y destacables de cada uno. Me enamoro del puzzle… y generalizar, con ellas -nosotros-, es egoísta.
No es tan complicado el amor si de verdad lo vives como la pasión que mueve tu vida. Como LAS PASIONES QUE MUEVEN TU VIDA. Puedes encontrarlo escondido detrás de tus ilusiones, gustos, hobbies o detalles que te sacan la sonrisa inesperada.
En el momento que determinas el significado a la figura de un humano, es cuando te arriesgas a caer en la tentativa de la dependencia. Y, hay veces, que las uniones se deshacen.
Recuerda algo:
Siempre hacemos el amor, pero nunca lo deshacemos. Éste es el único que queda siempre, siempre. Las cosas que se pierden, son las que siempre sobraron. Las que permanecen, son las que de verdad importaron. Y te lo digo porque lo he vivido.
No pretendo predicar la manera de haceros sentir ni de haceros vivir. Sólo predico la manera en la que siento y vivo.
¿Sabéis qué me encantaría hacer ahora? Cambiar el significado de AMOR de la RAE y escribir que éste es…
…algo maravilloso.
Amen y amén,
Lu(cía)

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