martes, 6 de diciembre de 2011

Encarcelada entre (re)sentimientos

Barcelona
"Querida Beatriz:

Espero que te encuentres bien y que seas feliz en tu nueva vida en Barcelona. Durante estos meses no he recibido contestación a las cartas que te envié y a veces me pregunto si he hecho algo para que ya no quieras saber de mí. Comprendo que eres una mujer casada y con un hijo, y que es tal vez impropio que te escriba, pero tengo que confesarte que, por mucho que pase el tiempo, no consigo olvidarte, aunque lo he intentado, y no me da pudor admitir que sigo enamorado de ti.

Mi vida también ha tomado un nuevo rumbo. Hace un año empecé a trabajar como director comercial de una importante empresa editorial. Sé lo mucho que significaban los libros para ti y poder trabajar entre ellos me hace sentirme más cerca de ti. Mi despacho está en la delegación de Madrid, aunque viajo a menudo por toda España por motivos de trabajo.

Pienso en ti constantemente, en la vida que podríamos haber compartido, en los hijos que podríamos haber tenido juntos… Me pregunto todos los días si tu marido sabe hacerte feliz y si no te habrás casado con él forzada por las circunstancias. No puedo creer que la vida modesta que él puede ofrecerte sea lo que tú deseas. Te conozco bien. Hemos sido compañeros y amigos, y no ha habido secretos entre nosotros. ¿Te acuerdas de aquellas tardes que pasamos juntos en la Playa de San Pol? ¿Te acuerdas de los proyectos, de los sueños que compartimos, de las promesas que nos hicimos? Nunca me he sentido con nadie como contigo.
Desde que rompimos nuestro noviazgo he salido con algunas chicas, pero ahora sé que ninguna se puede comparar a ti. Cada vez que beso otros labios pienso en los tuyos y cada vez que acaricio otra piel, siento la tuya.

Dentro de un mes viajaré a Barcelona para visitar las oficinas de la editorial y tener una serie de conversaciones con el personal sobre una futura reestructuración de la empresa. La verdad es que podía haber solucionado los trámites por correo y teléfono. El motivo real de mi viaje no es otro que la esperanza de poder verte. Sé que pensarás que estoy loco, pero prefiero que pienses eso a que creas que te he olvidado.
Llego el día 20 de Enero y estaré hospedado en el Hotel Ritz de la Gran Vía. Por favor, te pido que nos veamos, aunque sólo sea un rato, para que me dejes decirte en persona lo que llevo en el corazón. He hecho una reserva en el restaurante del hotel para el día 21 a las dos. Estaré allí, esperándote. Si vienes me harás el hombre más feliz del mundo y sabré que mis sueños de recuperar tu amor tienen esperanzas.

Te quiere desde siempre,

Pablo."
Carlos Ruiz Zafón - El Prisionero del Cielo

0 comentarios:

Publicar un comentario