"Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos." (Paulo Coelho)
Quizás uno de mis propósitos para el nuevo año debe ser no esperarme al día antes de un viaje para hacer la maleta y, reordenar todas esas prendas que conforman mi equipaje cada día de mi vida. Pero qué le voy a hacer si mañana ya me marcho por 365 días nuevos y yo todavía tengo todo esto esparcido por el suelo de mi cuarto…
Abro la maleta y observo fielmente el hueco que tengo. Me gusta saberme con un alma tan grande dispuesta a recoger los sentimientos vividos en el 2011.
Miro fijamente las paredes de mi vida y están llenas de amor. Cuelgan en recuerdos, en canciones, en palabras, en gestos y en miradas. Huelen a ciudades de mar, a poesías de silencio y a miradas entre letras. Me saben a cafés matutinos, a documentales de madrugada y a risas de estación. A GANAS de arrasar. Creo que esta prenda va a ocupar mucho espacio en mi maleta, así que prefiero llevarla siempre puesta en contacto con la piel.
La piel del corazón.
Y recordarle, cada vez que lata fuerte, que un Enero alguien le puso nombre a mis sonrisas y mis ganas de vivir. ¿Verdad, Rafa?
Ayúdame tú a seguir embalando el equipaje, anda. Sabes que siempre te he recordado que hay que querer a los que nos quieren… tú y yo vamos a ser los encargados de cerrar esta maleta para el 2012. ¡¡Ahhh, se siente…!! No haberme acompañado por todo éste que hoy dejamos atrás.
¿Tienes papel de burbujas? Voy a meter en el fondo de la maleta mi bien más preciado. Pesa mucho, y con el paso de los años, más. Son como amuletos de la suerte que se van recargando con la Luna Llena de buenas energías. A mí me hacen sonreír siempre, y si los tengo cerca, nada me va mal.
Cuando lloro o me agobio, los rozo… y la tranquilidad me recorre la tripa con un “Todo va a ir bien”.
Vamos a protegerlas bien, son las joyas más bonitas y no quiero que se rompan en mi vida. Laura, Silvia, Belén, Blanca, Lucía, Iván, Mire y Dani brillan tanto que a veces pienso que la luz(ía) de mi nombre, la dan ellos.
¿Sabes si hará mucho frío el próximo año? Aunque invada el calor más potente, no voy a deshacerme de aquellos que hacen de los momentos que me cortan la respiración por las heladas, cálidos instantes. Alejandra me abraza con su magia, Verónica me recuerda que siempre hay un sol que derretirá el hielo de los momentos más oscuros, Raquel quema con el flash de su mirada cualquier síntoma de dolor y Joan, me hizo saber que puedo cambiar la existencia de alguien tan sólo siendo yo.
Los tacones me los llevo, nunca sabes si una noche por Madrid vas a salir con Carol. También vamos a guardar bien ese anillo, Ana ya sabe de cuál hablo. Mi camiseta preferida que no falte, no olvido el momento que Bea me la regaló y alcánzame ese pantalón hippie, por si tengo que acompañar a Nuria a comprar gofres de madrugada.
Vamos bien de ropa, ¿no? Tenemos abrigos que me abrazan cuando todo se desmorona, tengo la suerte de mi lado, tengo ropa de ser bonita y joyas que no pueden faltar. Cada uno a su espacio. Sin apretujar, pues en esta esquinita de aquí, voy a posicionar las palabras que mamá se silencia cuando me ve llorar, la fuerza de papá por si algún día me falta, la coherencia de mi hermana cuando le invado con la locura, los días que paso con mi hermano para compensar a los que le echo de menos y los abrazos que Coco se lleva cada despertar. A partir de mañana, les entregaré en sus manos todo eso que ellos me han dado durante mis 21 multiplicado por la cifra que deseen. Quizás, la de años juntos que nos quedan para seguir viviendo como la mejor familia que algún destino quiso crear.
Anda, mira, un montón de sueños. Están sobre la almohada. Dámelos. Voy a tatuármelos en la piel como ilusiones que un día me hicieron crecer y, como momentos que, aunque creamos que no se han cumplido… sí lo han hecho. Tan sólo imaginándolos, estábamos viviéndolos. También tengo fotos y flores, no quiero que se me pierdan. Ponlos en el bolsillo, junto a mis notas de Selectividad y las llaves de abrir nuevas metas y cerrar etapas pasadas.
Al lado hay unas gafas de moderna con las que me hago fotos (desde que en Octubre me admitieron en Realización, no se me da tan mal darle al objetivo, ya sabes…). Cuando dejes de probártelas, pónmelas a mí que me quedan mejor. O a Carla. ¿Sabes? Creo que ella ha sido mi salvavidas. Apareció justo el Noviembre que más llovía y me quitó de un soplo el título de “chica que controlaba el tiempo” para darme uno así como… “la que controla las cosas bonitas”. Es cierto que a su lado me hizo muy grande. Y muy sonriente.
Estas gafas se las voy a regalar a ella en el 2012, por las noches que nos quedan por seguir observando juntas.
Revisándolo, creo que ya me faltan pocas cosas para verme dispuesta a caminar por una nueva vida. Y por historias desconocidas que conoceré. Las ganas de descubrir son el candado de este equipaje y la magia por sentirme llena de vida, son las ruedas que hacen rodar un año que, sin duda, ha sido el mejor que jamás podría haber imaginado.
En unas horas sale mi AUTOBÚS. Gracias por venir a la estación a recibirme y no iros nunca.
Os beso, os abrazo y os mantengo siempre…
No voy a dejar de escribiros cartas cada día desde mi destino para deciros cuánto os necesito.
Sí. Quereros, es lo que mejor se me da hacer.
Lucía
PD: El pijama lo guardo en el bolso por si algún día volvemos a rescatar las madrugadas en vela...

0 comentarios:
Publicar un comentario