jueves, 20 de octubre de 2011

Luci, cámaras y acción.

Abandonar la cama para habitar la cama-ra. Utilizar el espíritu negativo, simplemente, para la fotografía. Limpiar el objetivo, esta vez, de mi vida. Luminosidad clara, sí… brillo. Yo nunca he dejado de hacerlo. Ajusto el aro del iris: bien, la profundidad de campo está en orden. También la del corazón. Me gusta el azul de mis ojos reflejado en el espejo dicroico. También el rosa. El prisma dicroico ha notado mi sensibilidad ante los problemas. Resolución de ellos, máxima. Elimino el ruido de mi mente, o tal vez fueron los sensores CCD. Perdóname, pero esta vez yo no utilizaré el balance de negros. ¿Qué fue de la oscuridad? He empezado a desconocerla. Sin embargo, apunto alto. El balance de blanco(s), incluso es automático… mis ansias lo hacen todo. Di en el blanco perfecto con la elección de mi futuro. ¿O fue él quien me eligió a mí? No intentes taparme el cielo, yo noto el arco iris bajo filtros de color. Color, el de mi fuerza. Naranja, por ejemplo, como el fuego que quemó el hielo que me bloqueaba el avance. Mi voz te lo cuenta, sube el audio. Mi alma te lo indica, atento al visor. Mi cuerpo te lo señala, cada vez más cerca… zoom, zoom, zoom a mi sonrisa. ¡SONRÍE! Click.
Y que no pare.

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