Y no da igual que yo tenga esta fragilidad sin capacidad de resistencia, porque luego sois vosotros los que me tenéis que aguantar... y sé que nunca os lo pongo fácil.Por eso, veréis que a veces miro hacia otro lado y pregunto menos, o sin más, sólo dejo pasar las horas y cruzo la puerta de vuestro cuarto al día siguiente para deciros "ahora soy yo la que os quiere".
Nunca he estado preparada para esto, y poco a poco, cuerpo a cuerpo, asimilo cada golpe en la batalla y os juro que aprendo:
Sólo se pierde si se juega con miedo...
...y eso es algo muy parecido a la vida.
0 comentarios:
Publicar un comentario