AMANECER: 1. intr. impers. Empezar a aparecer la luz del día.
Y el hilo del que pende mi vida es el de tu voz. Me emocionan esas madrugadas donde, la máxima distancia que existe entre nosotros, es la del altavoz que roza nuestras palabras.
Y el hilo del que pende mi vida es el de tu voz. Me emocionan esas madrugadas donde, la máxima distancia que existe entre nosotros, es la del altavoz que roza nuestras palabras.
Nuestros silencios.
Nuestros suspiros.
Aprenderme el registro de tu risa fue tan fácil como memorizar el número de escalones que separaban nuestros ojos abiertos y cerrados. Me enseñaste que, ANOCHECER, es crear la luz que falta en el mundo cuando estamos lejos... pero sentimos.
Ahora, déjame recordar…
No te miento, tenía en mente la cantidad de pestañeos dados mientras tú dormías sobre la cama… pero de repente, quisiste ser alba, me observaste y tuve que volver a empezar la cuenta.
Esta vez, de sonrisas.
Se me coló una entre mis labios, entre mis dientes, entre mis manos, entre tus ganas y, también, entre mi vida.
La que me das.
Recuerdo cómo el sol se escondía tras tu persiana a la vez que yo me preguntaba por qué tú también, tú, que no me soltabas la mano, te habías escondido tanto tiempo más allá de mi existencia. Ahora que tú, tú, eras mi única visión, comprendía de lleno que, empezaba a aparecer la luz en el día justo en el instante que tú abrías los ojos.
Gracias, después de 20 años, por fin viví un AMANECER.
Gracias, por dejarme ser esa Luz(ía) que ilumina tu ANOCHECER.

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